Todo empezó en 1910, cuando la Anonima Lombarda Fabbrica Automobili (Alfa) se constituye como sociedad en la ciudad italiana de Milán. Tan sólo un año más tarde, su primera creación, el 24 HP, se consolida como referencia inequívoca de alta calidad mecánica, velocidad y robustez. Atributos nada despreciables para la exigente sociedad milanesa, apasionada por el buen gusto. Pero pronto estalla la 1» Guerra Mundial y la fábrica comienza a producir para abastecer el incipiente mercado militar, hasta que paulatinamente deja de fabricar automóviles.

   Entonces un ingeniero emprendedor llamado Nicola Romeo, procedente de Nápoles, se hace con la mayor parte de las acciones de Alfa. La sociedad, pasa a llamarse Alfa Romeo. La reconversión a la producción civil es lenta y difícil. La imagen de marca se consolida finalmente gracias a los éxitos y a la reputación deportiva obtenida tras la llegada de Vittorio Jano, en 1923. Luego vendrían los problemas derivados de la adaptación de unos automóviles altamente cualificados a una sociedad de postguerra. Pero el número de consumidores potenciales es siempre inferior al de las expectativas.

   En 1933, la compañía sufre un periodo de gestión pública, con una participación del Istituto per la Riconstruzione Industriale (IRI). De mano de Ugo Gobbato, Alfa Romeo sufre un proceso de modernización que trae como consecuencia la diversificación, y se comienzan a fabricar camiones, autobuses y motores marítimos.

   Corren tiempos difíciles para el automóvil deportivo. Vittorio Jano deja la compañía a finales de 1937.

   La 2» Guerra Mundial vuelve a ampliar el radio de acción de la factoría , pero provoca la destrucción de las instalaciones y la muerte indirecta en circunstancias misteriosas del ingeniero Gobbato.

    En el periodo de postguerra, todos los esfuerzos se centran en un modelo que consiga resucitar el espíritu de la marca. Para ello, se ofrecen modelos deportivos con un precio competitivo y accesible. Llegan modelos como el Giulietta, el Sprint GT o el Spìder "Diseñado por el viento", como rezaba su publicidad.

   En 1951, el que para muchos es el mejor piloto de todos los tiempos, Fangio, obtenía el campeonato del Mundo de Velocidad pilotando el Alfa GP 159, también conocido como "la bestia roja", ganando a su vez el Gran Premio de Catalunya. Eran tiempos de gloria y la leyenda de Alfa Romeo seguía forjándose día tras día.

   A partir de 1963, Alfa Romeo decide trasladar su centro de pruebas de prototipos para la competición a sus nuevas instalaciones de Arese (localidad cercana a Milán) y al circuito de Balocco.

   Más tarde, desde 1959 hasta 1965, se llega a un acuerdo con Renault para el ensamblaje y distribución de sus modelos Dauphine y R4. A partir de 1972, se decide colocar a los modelos de Alfa Romeo en un nicho de mercado más accesible que el que habían ocupado hasta entonces. Es la época de Rudolf Hruska.

   En 1981 comienza la construcción de nuevas instalaciones ARNA en colaboración con Nissan. Más tarde y ante los rumores de adquisición por parte de la americana Ford, el Grupo Fiat se hace con la participación que el IRI tiene hasta ese momento en Alfa Romeo.

   Aquí es donde comienza el refinado proceso de construcción actual, en colaboración con su nuevo Centro de Estilo. Allí, el diseño, la deportividad y la tecnología son los elementos básicos que se manejan para seguir desarrollando automóviles únicos que transmitan un mundo de sensaciones exclusivas a sus conductores.

 
 
Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza, Tomo 2815 del Libro de Sociedades
Folio 115, Sección 8, Hoja Z-31527. Inscripción 1 • A50932771